viernes, 1 de noviembre de 2013

Español - La interjección

La interjección


Las interjecciones son invariables y ellas solas equivalen a una oración completa. Las interjecciones se emplean en oraciones exclamativas.

Encontramos dos tipos de interjecciones: las propias y las impropias.

Las interjecciones propias son aquellas que siempre funcionarán como tales, de allí su nombre. Ejemplos: ¡Ah!, ¡Oh!, ¡Hola!, etc.

Las interjecciones impropias son las palabras que provienen de una categoría gramatical, sin embargo, pueden ser empleadas como interjecciones. Por ejemplo: ¡Salud!, ¡Fuego!, ¡Auxilio!, etc.

Las interjecciones, a diferencia de los verbos, sustantivos, preposiciones, adverbios, conjunciones, adjetivos, artículos y pronombres, no son una categoría gramatical como tal, debido a que su carácter natural hace que sean en sí una oración.

Ejemplo:

Una exclamación como ¡Fuego!, es una oración, ya que en ella se encuentran el verbo y el sujeto implícitos dentro de la misma.

Dentro de un contexto definido, y a modo de ejemplo, lo que esta interjección podría querer expresar, y lo que una oración con elementos de varias categorías gramaticales equivaldría, sería a ¡La cocina se está quemando!, o ¡Hay un incendio!, o ¡Se está quemando el coche de enfrente! Como vemos, dependerá del contexto la interpretación de la interjección.

La ventaja de las interjecciones, por su carácter exclamativo y ventaja oracional, es que dan a entender algo en pocas palabras de una manera rápida y eficiente.









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