La interjección
Las interjecciones
son invariables y ellas solas equivalen a una oración completa. Las
interjecciones se emplean en oraciones exclamativas.
Encontramos dos
tipos de interjecciones: las propias y las impropias.
Las interjecciones
propias son aquellas que siempre funcionarán como tales, de allí su nombre.
Ejemplos: ¡Ah!, ¡Oh!, ¡Hola!, etc.…
Las interjecciones
impropias son las palabras que provienen de una categoría gramatical, sin
embargo, pueden ser empleadas como interjecciones. Por ejemplo: ¡Salud!, ¡Fuego!, ¡Auxilio!, etc.…
Las interjecciones,
a diferencia de los verbos, sustantivos, preposiciones, adverbios,
conjunciones, adjetivos, artículos y pronombres, no son una categoría
gramatical como tal, debido a que su carácter natural hace que sean en sí una
oración.
Ejemplo:
Una exclamación
como ¡Fuego!, es una oración, ya que en ella se encuentran el verbo y el sujeto
implícitos dentro de la misma.
Dentro de un
contexto definido, y a modo de ejemplo, lo que esta interjección podría querer
expresar, y lo que una oración con elementos de varias categorías gramaticales
equivaldría, sería a ¡La cocina se está quemando!, o ¡Hay un incendio!, o ¡Se
está quemando el coche de enfrente! Como vemos, dependerá del contexto la
interpretación de la interjección.
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